RAÚL BARBOZA: EL CHAMAMÉ SIN FRONTERAS

Por Carlos Javier Dubiel


Pocas veces, o ninguna, he reflejado al escribir sobre una entrevista mis sentimientos cuando he hablado con figuras de alta talla en el hacer y profesar de la música chamamecera. Quizas venga siendo hora. La entrevista que mantuve con este extraordinario hombre me permitió encontrarme con el hacer y el decir de una persona de mundo que tiene sus ochenta y tantos años muy bien llevados y goza de una claridad en la percepción de su realidad, al menos imitable. El motivo de esta apreciación es el hecho de que se trata de alguien que conoce sus orígenes y se aferra a su historia para transitar su vida y su arte. Se trata de alguien que supo afrontar el desafío de radicarse lejos de su patria con la convicción de llevar lo que sabía hacer a todas partes del mundo. Hoy es uno de nuestros embajadores de la música del Litoral. Gracias a él, nuevos valores se gestan en el género chamamecero y gracias a obras como la suya, el mundo está apunto de conocer al Chamamé como patrimonio inmaterial de la humanidad.

Raúl Barboza es correntino, hijo de curuzucuateños, no se define como porteño y el fundamento es muy claro.

 

Hay una gran equivocación…el hecho de que yo naciera en Buenos Aires ha sido un accidente, yo he sido engendrado por un curuzucuateño y vivi mis primeros nueve meses de gestación en el vientre de una Correntina nacida en Curuzú Cuatiá, ambos guaraní parlantes.

Tiene muy claro su amor por la música del litoral y hablando sobre esto de la música y el origen enfatizó muy convencido y convicente “a una música se la ama simplemente porque se la ama y no porque se haya nacido en un lugar determinado”

Dialogamos, aprovechando esa cuesti ón del ejemplo de Yuki Makita, a quien el conoció en el año 1986 en Japón “vino al terminar el concierto a decirme que ella estaba muy emocionada”

Sobre su contacto con esta japonesa que ha hecho propia la música litoraleña y se ha formado con él, cuenta que a través de su manager le hizo saber de sus deseos de aprender chamamé con el, ella quería conocer nada más y nada menos que «el espíritu» de esta música más que solamente las notas.

Hablamos de sus orígenes en la ejecución del acordeón – «Yo aprendí el acordeón solo, no tomé clases. Mi papá me regaló un acordeón cuando tenía 15 años. Era como si me hubieran dado un caballo y no saber andar a caballo» – relató destacando que posee una percepción de la música con absoluta libertad.

Respecto a la aceptación del chamamé por el público europeo manifiesta que la gente allí “ama la música”. Entramos entonces en sus tres primeros meses en Francia, cuando él «tenía que vivir de algo». Se probó en varios lugares y le decían “usted toca muy lindo pero esa música aquí no dice nada” así hasta que en un lugar le permitieron tocar. Se hizo una promoción, fue a tocar solo. Dio un show como lo conocemos cotidianamente “a la gorra”.

Los franceses colaboran desde la obligación de recompensar al músico ya que no han pagado la entrada  y “no por lástima” destacó al hacer referencia a esta modalidad de trabajo de los artistas que allá denominan «al sombrero».

En este momento de pandemia se presenta en lugares con poco público.

Era paso obligado de semejante entrevista dialogar sobre el proyecto en marcha para declarar al chamamé como patrimonio inmaterial de la humanidad.

Nos comentó que hace unos días lo llamaron de la UNESCO porque el embajador argentino ante ese organismo, lo quería conocer, se trata de Pino Solanas, quien le informó que se está haciendo lo posible para que el chamamé sea declarado patrimonio.

El camino de este célebre acordeonista y compositor litoraleño, no obstante, no fue un viaje de escala única a Francia, antes su destino fue el vecino país de Brasil.

Viví 3 años en Brasil, un día me fui enojado, no con la Argentina, porque el pueblo argentino es mi pueblo, sino con algunos de los dirigen el país, un día me ofrecieron mucho dinero para que toque otra cosa con otro nombre, me prometieron ganar mucha plata en un año.

Yo nunca me fui de la Argentina, yo me fui a otro lugar para poder trabajar, porque en esa época, en los 70, 80 había bailes y decían que su música era “muy caté” (de clase alta o de salón), que no servía para bailar y las radios no popularizaban sus composiciones.

Demostró incertidumbre al referirse a futuras presentaciones en Argentina en el contexto marcado por la pandemia.

Durante la entrevista no dejó pasar la oportunidad de retomar recuerdos de su infancia y su adolescencia y sus giras junto a Ariel Ramirez y otros grandes de la música que lo acercaron a un primer paneo de gran parte del Territorio Argentino y fueron sus maestros

Finalmente se mostró agradecido especialmente con sus padres que siempre lo apoyaron para que sea quien quisiera ser incondicionalmente.

A continuación te dejamos la entrevista completa:

https://www.facebook.com/watch/?v=771384286987756&extid=KsDXtB6QVGc2H9rV

 

También podría gustarte Más del autor

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.